La posición industrial de México dentro de Norteamérica es real.
La proximidad con Estados Unidos, la integración productiva bajo el T-MEC y la relocalización de cadenas de suministro han fortalecido su relevancia como plataforma manufacturera. Sin embargo, esa posición convive con una brecha tecnológica que puede limitar cuánto valor logra capturar el país.
Solo 4.8% de las empresas manufactureras mexicanas con más de diez empleados utiliza inteligencia artificial.
El porcentaje está por debajo del promedio nacional de 8% y del promedio manufacturero comparable de 19.1% reportado para la OCDE en el estudio México Inteligente, elaborado por Centro México Digital con información de los Censos Económicos 2024 del INEGI.
Una potencia manufacturera con adopción limitada
La brecha resulta especialmente relevante por el peso que tiene la manufactura en la economía mexicana.
México ya cuenta con plantas, cadenas de suministro, experiencia exportadora y acceso privilegiado al mercado norteamericano. Lo que todavía no se distribuye con la misma amplitud es la capacidad de integrar inteligencia artificial a los procesos productivos.
La adopción tampoco ocurre de manera uniforme. Algunas industrias y empresas grandes avanzan con rapidez, mientras una parte considerable del sector todavía enfrenta dificultades para construir la base digital, técnica y organizacional necesaria.
Lo que ya muestran los datos
Centro México Digital analizó 33,316 unidades económicas manufactureras a partir de los Censos Económicos 2024.
El estudio encontró que cada incremento de diez puntos porcentuales en la adopción de inteligencia artificial dentro de una industria manufacturera se asocia con:
- 18.8% más producción bruta por unidad económica.
- 5.4% más remuneración por trabajador.
Los resultados requieren una lectura precisa.
Son asociaciones estadísticas observadas entre industrias. No significan que cualquier empresa aumentará automáticamente su producción o sus salarios en esos porcentajes después de adoptar una herramienta.
Sí muestran que la adopción tecnológica está vinculada con diferencias económicas relevantes y que el debate ya no puede limitarse a considerar la inteligencia artificial como una posibilidad futura.
Adoptar no significa comprar software
Una empresa no integra inteligencia artificial por el simple hecho de contratar una plataforma.
El estudio identifica seis barreras estructurales:
- Una base insuficiente de digitalización.
- Falta de casos de uso y claridad sobre el retorno.
- Escasez de competencias técnicas.
- Limitaciones de conectividad, nube y centros de datos.
- Incertidumbre sobre datos, privacidad y ciberseguridad.
- Dificultad para financiar la inversión inicial, especialmente en empresas pequeñas y medianas.
Estas condiciones explican por qué la adopción requiere algo más que acceso tecnológico.
La inteligencia artificial debe conectarse con datos utilizables, procesos definidos, infraestructura estable, conocimiento operativo y personas capaces de interpretar y mejorar sus resultados.
El nearshoring no resuelve la brecha de implementación
La relocalización puede atraer inversión, ampliar capacidad productiva y acercar nuevas operaciones al mercado estadounidense.
No sustituye el desarrollo de capacidades locales.
Cuando la manufactura se concentra en actividades de ensamble y procesos intermedios, una parte importante del valor derivado del diseño, la ingeniería, los datos y la innovación puede permanecer en otros eslabones de la cadena.
La oportunidad para México no consiste únicamente en producir más. Consiste en aumentar su participación en las actividades que concentran conocimiento, productividad y capacidad de decisión.
La cercanía con Estados Unidos abrió una oportunidad para México. La capacidad de convertir tecnología en productividad determinará cuánto tiempo podrá conservarla.
La transición depende de las condiciones de adopción
México no parte desde cero.
Dentro de la manufactura ya existen empresas e industrias que demuestran que estas tecnologías pueden integrarse a mantenimiento, control de calidad, planeación, análisis de procesos y gestión de la cadena de suministro.
El reto está en ampliar esa capacidad.
Para lograrlo será necesario conectar las decisiones de las empresas con capacitación técnica, infraestructura digital, financiamiento, gobernanza de datos y colaboración efectiva entre industria, academia y gobierno.
La discusión, por tanto, no es si México puede continuar siendo una plataforma manufacturera. Ya lo es.
La decisión pendiente es si también desarrollará la infraestructura, el talento y el conocimiento necesarios para competir en los segmentos de mayor valor de la manufactura avanzada.
Referencias
- Centro México Digital. México Inteligente: La manufactura frente a la oportunidad que no espera.
- Centro México Digital. La manufactura que produce más y paga mejor.
- INEGI. Censos Económicos 2024.
- Proyectos México. Nearshoring y relocalización.
- OCDE. Adopción de inteligencia artificial en empresas durante 2025, como contexto general.


